13° día
Ese día no pusimos el despertador…total “nos despertamos temprano”, pero cuando abrimos los ojos eran 9:36 (y el desayuno era hasta las 10 hs), bajamos volando a desayunar (estoy escribiendo en el tren camino a Londres y el señor de atrás míos se está pegando unos ronquidos impresionantes).
Íbamos al Museo del Orsay, Pety miró el mapa, era cerca, pero íbamos a ir en subte para no caminar, teniendo que hacer un transbordo en la estación “Invalidé” (tumba de Napoleón) se nos había acabado el pase (lo habíamos sacado por tres días y lo habíamos usado poco) porque nuevamente yo no había tenido en cuenta que el ticket en Paris estaba 1,70 y no me parecía que valiera la pena la diferencia del de 36 hs. al de 48…
Llegamos a la estación (donde teníamos que hacer el trasbordo), que era gigante…. empezamos a caminar buscando la línea para el transbordo…. Pasamos caminos mecánicos largos (como salen en las películas yanquis) y otros y cada vez nos íbamos perdiendo más y los parisinos no se caracterizan por desvivirse en ayudarte, así que, en un momento nos encontramos en una plataforma y no sabíamos que hacer, tal cara de desesperadas tendríamos que un francés (sin que le preguntáramos) en inglés nos preguntó si queríamos ayuda y nos dijo que esa combinación era DIFICIL HASTA para ellos, fue re-amable , pero intentamos hacer lo que nos dijo y al toque estábamos otra vez perdidas; yo me acercó a una mujer y le digo lentamente, como si la lentitud hiciera milagros,
“M u s e o d e l o r s a y ….”
La mujer, como si le hubiese dicho una frase en mapuche, me hacía con la cabeza que no, y yo le repetía lo mismo, hasta que entendió y me dijo:
“No, no, no Museo de Orsé…”
Bueno… si… cuando vengas a Argentina y me preguntes por el “Cabildé” me voy a hacer la difícil yo también… (Bety parecía el mozo y la profesora de francés que le enseña a decir Sható, Sható)
Para esto, para hacer la combinación tuvimos que volver a pagar otro boleto (no pregunten por que), y Pety, uno más, porque cuando intentó pasar como había hecho yo, no se lo permitía… (además de haber tenido que volver a pagar, aunque no habíamos salido de la estación, y cuando puse el segundo ticket la máquina andaba mal y no me dejó pasar así que yo pagué tres viajes en lugar de uno)
Bueno, pero estuvimos en la plataforma adecuada y nos encontramos con una pareja que se había perdido como nosotros y nos mirábamos con cara de “te comprendemos”.
Llegamos a la estación, bajamos y teníamos que pasar por las puertas de salida que no son libres… (pero hasta ahora había sido fácil, las empujabas y salías) Era una puerta con un botón verde, lo tocabas…te daba entrada a un espacio, la puerta de atrás se cierra y SUPUESTAMENTE la de adelante se abre…
Pasa Pety la deja encerrada en el medio y no le abre la puerta, ahí empezás a mirar alrededor y no hay nadie que te ayude… La mujer yanqui (que estaba con el marido en la plataforma igual que nosotros, en bolas y a los gritos) le pone el pase en la máquina y la puerta de Pety se abre… ahí me toca a mi, cuando la mujer pone el pase, repitiendo la acción la puerta no se abre y esta vez me toca a mi quedar encerrada, ya ni me acuerdo que pusimos que al final se abrió, pero quedamos con un trauma impresionante. (En este caso había que volver a poner el ticket de ingreso, pero como no hay ningún cartel que lo indique, no teníamos ni la menor idea, de haber pasado en Buenos Aires, o saltábamos la puerta o le gritábamos al fulano de la boletería más próxima que nos abriera).
Llegamos al Museo esperando que valiese la pena “tanto quilombo” y, por suerte, si …. el Orsay ( recuerden Orsé) es una vieja estación de tren convertida en Museo, en la entrada tiene un reloj impresionante, que funciona.. (eso me impresionó en todos los museos, los relojes antiguos funcionan).
Entramos (E 13, incluía la entrada al Museo de La Orangerié y la visita a la Ópera) y contratamos la audioguía (E 5), la recomiendo es muy interesante…
No seguimos el recorrido preestablecido y entramos directamente a la galeria de Gaugin y Van Gogh…. yo decía que me gustaba Van Gogh, pero ver los 10 cuadros que aproximadamente hay de él, en vivo, es impresionante… le tuve que mandar un mensaje a Jamele (profesora de educación plástica amiga de Betty) y ella me comprendió y nos envidió…
Recorrimos todo el museo… hay muchos pintores impresionistas y un montón de cuadros conocidos y hermosos, después una parte de muebles Art Nouveau que a mi no me interesaba mucho así que esperé que Pety la recorriera con tranquilidad.
Al salir teníamos que cruzar el Sena para ir al Museo del La Orangerié , pero aprovechamos sobre el puente a tomar nuestros consabidos mates y comer las rotas tostadas del hotel de Venecia (Volvió nuestra versión rata, ¿o se dirá rató?).
Ahí Pety se dio cuenta que sobre el puente, la gente deja enganchados candados que se ven a lo largo de cualquier puente. (no tenemos la menor idea que significa, pero después de eso prestamos más atención y están por todos lados, ¿será que mucha gente pierde las llaves o les robaron las bicicletas?).
Cruzamos para donde empieza el Jardín de Las Tullerías, para ingresar al museo de La Orangerie , pero antes que nos acercáramos demasiado, un guardia, con cara de pocos amigos, (hay muchos empleados de museos así) nos dijo: “Today close”
Pero… dijimos… “Today close” repitió y nos fuimos a pasear por los Jardines que son lindos, aunque, para mi gusto, le faltan flores… tiene un pequeño laguito en el medio y algunos asientos. Cruzamos La Plaza de La Concorde y empezamos a caminar desde el comienzo de Champs Elessés, que es más bonito, en flores, que el jardín de Las Tullerías…
Ahí vimos una oficina de turismo donde preguntamos cómo ir a Versalles, un muchacho nos explicó re bien y nos vendió las entradas para el otro día, al mismo valor, (Además nos hacía ahorrar tiempo porque entrábamos directamente sin hacer cola) pero incluía todo, aparte de la audioguía, las compramos con tarjeta (E 18) porque en esas oficinas no aceptaban efectivo.
Caminamos, otra vez, por las avenidas de CHamps Ellesés, sacamos fotos al arco de Triunfo, bajamos a un estacionamiento, pensando que era el Metro (no era nuestro día) y al fin llegamos, previo paso por Carrefour para comprar agua, pan jamón para la noche y los sandwiches para ir a Versalles…Ah, por supuesto no faltó el café de starbuck (¿habrá en Londres?)
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