5to. Día.
Si, nos falta el tercer día, pero este es el quinto.
1ra. Parte:
Último en Roma y viaje a Florencia
Nuestro nivel de cansancio y ansiedad llega a límites insospechados, Betty no se puede dormir a la noche, y yo me duermo a pesar del ruido de Roma. Estoy escribiendo en un banco de la Términi , en el mismo que estamos tomando mate, si otra vez el mate.
Durante la mañana nos fuimos a hacer un último recorrido, a tirar las monedas de mamá y de Mónica en la Fontana Di Trevi, pasamos otra vez por Plaza Spagna y encontramos la iglesia San Carlos a le Quatro Fontane, recomendada por Martín (perdón para los que no les gusta la relación con lo arquitectónico, es una referencia muy del gremio)..
Por supuesto no faltaron las compras, somos mujeres…algunos maquillajes. Caminamos hasta Piazza Navona (la preferida de Betty) y hasta le dimos indicaciones a otros turistas de cómo llegar a Campo Dei Fiori, (como no lo iba a saber si es mi restaurante preferido, Venezuela y San José) Uy…. Me parece que me equivoqué… je.
Después de todo esto nos tomamos el Bus, más comúnmente llamado colectivo y volvimos al hotel a buscar las maletas… (¿Qué tenemos adentro plomo?, ¿Cuántos días faltan de arrastrarlas?.
Bueno solo faltan unas 8 cuadras hasta la Términi , pero en el camino un café no vino nada mal, salvo por el mozo que fue poco simpático.
Ahora estamos en la estación, en el andén 9, esperando nuestro tren, el 9528 de las 16:15 hs. Las dos escribiendo, yo en la compu y Betty en el lindo cuaderno que le regalé hace más de un año, donde tiene todas las anotaciones, previas, durante y creo que también tendrá las post viaje.
Ya me agoté de escribir seguro la segunda parte la escriba Betty.
Hasta luego,
Ahhh! Me olvidaba, Que lindos son los tanos!
Pety
2da. Parte.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Betty nos equivocamos de tren!!!!!!!!!!!!!
De golpe me agarró un ataque de inseguridad, aunque ya habíamos verificado muchas veces el andén y el número de tren y el vagón y sacamos a una mina que estaba en nuestro lugar.
Después de un rato y de que ya había pasado el chancho (¿acá se dirá igual?) controlando el pasaje, Betty está leyendo su libro de los Borgia para ponerse a tono de nuestro futuro destino, me prestó la computadora y aquí estoy escribiendo.
El día se fue poniendo nublado y un poco fresco, por lo menos es lo que se ve desde la ventanilla del tren, los oídos se nos tapan como si fuéramos en un avión, seguro estamos tomando altura entre las Apeninos (otra cosa que tengo que googlear), y la velocidad del tren es bastante notoria.
A diferencia de algún recorrido por nuestro país acá no se dejan de ver casas, todas rodeadas de plantaciones y unas colinas muy lindas, por momentos el tren entra en túneles, muy largos.
Fuimos al baño (el del tren) no podía ser de otro modo, aunque nos costó entender que para abrir las puertas hay que tocar un botón y…. ábrete Sésamo… ya dentro del lugar todo es con botones, para el jabón, para que salga agua, para el secador de manos….
Como siempre el movimiento del tren es arrullador, y Betty se durmió, espero que pueda recuperar un poco de sueño, yo sigo escribiendo y miro de reojo una revista de modas que tiene la chica sentada al lado mío, me muero de ganas por agarrarla pero no, eso no se hace….
Cada vez el cielo se pone más gris, creo que vamos a llegar a Florencia lloviendo, no importa, seguro será algo más para contar.
Llegamos a Florencia, no llueve y se nota que la escala de la ciudad no es la de Roma, es más pequeña, las calles más angostas y los conductores menos considerados que en Roma.
Por lo visto acá pasa lo mismo que en Argentina, cuando hicimos una comparación con Roma, nos miraron como cuando en el interior hablamos de Buenos Aires, y…. Roma es Roma…
El hotel está en un segundo piso por escalera, y no hay ascensor, así que subir las valijas se complicó un poco, por suerte el señor que administra fue amable y nos subió la valija más pesada, y nosotras subimos la otra.
La habitación es cómoda y limpia, que era lo que esperábamos, el baño muy confortable, lo que nos parece raro son las toallas que son de tela de repasador.
Hoy nos fuimos a cenar afuera, a una tratoría cercana, Betty comió ensalada y yo mi infaltable plato de spaguettis, estaban riquísimos, solo nos queda bañarnos y dormir, es lo único que queremos en este momento.
Chau, hasta mañana,
Ah!!!! Me olvidaba, que lindos son los tanos!
Pety
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